30.5.05

pequeña esperanza

los buenos siempre ganan
y el tiempo pone a todos en su sitio...
quizá a mí me basten un millón de años
y un cartón verde de notas con cruces

;
pensó el niño con gafas
mientras se le colaba la pelota
¡otra vez cuatro-ojos!
entre las piernas.

26.5.05

oh no, I've said too much...

¿intentar, llorar... por qué intentar?
fue simplemente un sueño,
un sueño.

25.5.05

certeza (uno.b)

afortunadamente
las palabras se las lleva el viento:
así sabemos dónde encontrar
todas las respuestas;
transformarnos de boca a oído:
ése es el problema.

19.5.05

Buscando personajes


A ella, repito, la dejé en una puesta de sol ansiando por cada poro. Ella estaba tranquila, sí, como quien lo espera todo y, evidente, no espera nada.
Apenas la leve brisa balanceaba su cabello triste, sus poderosos brazos morenos habían perdido el aliciente de la movilidad y caían como una flor afligida. Sólo la cabeza se mantenía rígida, asentada en su pequeño cuello.
Corre, le insistía desde otro universo. Y silencio.

al final es el tiempo,
el devenir del ser, y los demás.
Al final es mucho yo, yo, yo,
y los demás.

Qué deseos de buscar esa verdad que bien sabe inexistente. Es otro nuevo modo de asirse a la infancia. La ansias de palpar eso, se llame utopía, verdad, bondad, solidaridad, hermandad, familia, trabajo, dinero; esa posibilidad que nos redima de nuestro nacimiento y propicie la felicidad plena. Ese creer que nos ponemos en el camino para alcanzar algo, y que sólo la consecución de esa meta permitirá nuestra transmutación. Nadie consigue la meta final. Puede ir venciendo pequeños tramos, pero no la gran victoria. En todo caso, esa gran victoria es la muerte.
Él seguía teniendo la necesidad de reducir el mundo a una única verdad. Y escribía aquello de que al final es el tiempo, el devenir del ser, el ser y los demás. No puedo afirmar esa certeza, pero presiento que se equivocaba. Para él, su final, era la necesidad de comunicar, principalmente con ella, preferentemente en días y noches de insomnio.
Le encantaba adormilarla con sus reflexiones. Él uno sufría por llegar a algún sitio, la otra por no caer de la última palabra al sueño profundo.
Una pequeña loma ataviada con césped falso pero muy verde. Sentada, se abrazaba los brazos como una adolescente. Creo que ya dije cómo se balanceaba su corta melena, cómo en sus ojos había vida, aunque estuviera tamizada por un fina película de lágrimas lentas.
Tan sola, tan dispuesta a acatar su destino. No creo que sintiera miedo, su cuerpo transmitía placidez, pero, aquí, al pensarla, desde este lado, éramos conscientes del trance.
Se recostó sobre su lado derecho. Apoyaba en paz su cabeza en aquella mano callosa, y miraba al sol. Pronto se dejaría rodar, hacía abajo, hacia abajo, asumido el final.
¿Muere?, le interpeló, consciente de que el silencio implicaba el final de la historia. Tumbada de lado en la cama, frente a él, no lo miraba con los ojos, sino con todo el cuerpo. También ella, como la otra, sustentaba dificultosamente su cabeza.
No hubo respuesta verbal. Comprendió su cansancio y se dedicó a observar ese delicioso cuerpo dormido.
No eran los ojos de ella lo que encontró, sino unos pezones guerreros que pugnaban por llamar la atención entre tantas posibilidades. Cubiertos por un amplia camiseta blanca no dejaban de gritar.
Juan respondió y fijó su vista. Luego, directamente, los apretó entre sus dedos.
¿Qué? ¿Muere? Sí, sí, respondió él.
La comunicación empezó o terminó; la noche seguía avanzando, i-rremediable, in-sensible, in-parable, in-justa, in in in... Como cualquier otra noche.

certeza (dos)

no hay duda ni certeza
que dure veinte años

18.5.05

certeza

yo
que soy poco más que boca
te lo digo:
las palabras se las lleva el viento.

9.5.05

retales

Oigo por ahí, y me lo apunto:
Voy a seguir viviendo como si lo que hiciera
sirviera para algo.

También:
A la puta calle la poesía.

E intento montar un poema o un cuento o una historia y cuando he completado tres líneas las tiro a la basura porque evidentemente en esas dos frases ya está todo dicho y para qué vamos a darle más vueltas si hace buen tiempo si hace mucho que no nos vemos...

22.4.05

aceleración, trance, expansión v2.0

El que ama arde
Y el que arde vuela
a la velocidad de la luz


[>]

18.4.05

aceleración, trance, expansión

Caminar por la calle, hacerse uno con el asfalto,
sentir las avenidas deslizándose bajo los pies
y a lo lejos la perfecta sincronía de los semáforos que nadie respeta
;
Sentir que en un momento la piel se estira,
los miembros se alargan y ocupan toda el paseo,
el pecho se abre y recoje todo el tráfico,
los poros son permeables y la carne respira el aire tibio de esta primavera
;
Inyectar la música de todas las despedidas en los oídos
y penetrar en el circuito eléctrico del cuerpo
renovando los humores, purificando los rincones,
con la espalda erizada sólo con el latido del corazón
;
Volar los brazos para rodear la ciudad de punta a punta,
con las yemas de los dedos abiertas en flor,
apretando los puños para sacar toda la energía del cerebro
e iluminar cien metros por delante el bulevar
;
Ser uno con el mundo, darse cuenta y estar vivo,
lo suficientemente embriagado para tener con(s)ciencia.
;

10.4.05

días fractales

PORQUE TODO ES IGUAL Y TÚ LO SABES,
has llegado a tu casa y has cerrado la puerta
con aquel mismo gesto con que se tira un día,
con que se quita la hoja atrasada al calendario
cuando todo es igual y tú lo sabes.
Has llegado a tu casa,
y, al entrar,
has sentido la extrañeza de tus pasos
que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras,
y encendiste la luz, para volver a comprobar
que todas las cosas están exactamente colocadas,
como estarán dentro de un año
y después,
te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida,
y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas,
y te has sentido solo,
humanamente solo,
definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes.


Luis Rosales, La Casa Encendida

porque todo es igual, y tú lo sabes
// años días semanas //
despersonalizado
huraño-ruin-insomne
(con el miedo de no estar siempre solo)