Hoy dos alumnas se han puesto a llorar en clase mientras yo leía uno de sus poemas. Trataba de esas cosas de la amistad eterna, del amor, de las separaciones. Con ritmo machacón, con agudas, sin prejuicios ni miedos. Gilipolleces de esas que se destilan a edades imberbes.
Mi cabeza ahora está en otros lugares que no sé cómo calificar, se preocupa por saber dónde aparcar el coche, qué hacer con el sueldo, con el alicatado del cuarto de baño.
Me sorprende cómo puedo seguir viviendo. ¡Qué capacidad de aclimatación!
29.11.05
7.11.05
man in a shed
esta tarde me matan
pensé al amanecer;
y ahora, bien de noche,
sé que me equivocaba:
muerto no duele tanto
el frío.
pensé al amanecer;
y ahora, bien de noche,
sé que me equivocaba:
muerto no duele tanto
el frío.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
