Sólo se conoce a una persona cuando te ha decepcionado.
(oído por ahí)
1.11.08
7.9.08
la vie rêvée
dobla por medio la hoja
y corta la banda que sobra abajo;
vuelve a plegar los picos
como te he enseñado:
ya tienes tu oráculo de papel;
con dos, pintados
uno con números y otro con nombres,
te adivino el futuro.
la niña de las trenzas
cuenta muy despacio y mueve a los lados
sus alforjitas de origami mientras
la maestra de francés rebobina
(te casarás a los veinticinco)
la canción que los alumnos escuchan
(tu novia se llamará Luna)
intentando cambiar
(tendrás tres hijos)
los huecos por palabras.
el niño de las gafas
no piensa en si es cierta la predicción,
sino en qué debe o no
hacer / decir
para que ocurra
este futuro
o el que sueña.
y corta la banda que sobra abajo;
vuelve a plegar los picos
como te he enseñado:
ya tienes tu oráculo de papel;
con dos, pintados
uno con números y otro con nombres,
te adivino el futuro.
la niña de las trenzas
cuenta muy despacio y mueve a los lados
sus alforjitas de origami mientras
la maestra de francés rebobina
(te casarás a los veinticinco)
la canción que los alumnos escuchan
(tu novia se llamará Luna)
intentando cambiar
(tendrás tres hijos)
los huecos por palabras.
el niño de las gafas
no piensa en si es cierta la predicción,
sino en qué debe o no
hacer / decir
para que ocurra
este futuro
o el que sueña.
8.5.08
sobre los clásicos
Cuanto más conocía a Nagasawa, más extraño me parecía. A lo largo de mi vida, me había cruzado, había encontrado o conocido a muchas personas extrañas, pero jamás a nadie que lo fuera tanto. Leía muchísimo más que yo, pero tenía por principio no adentrarse en una obra hasta que hubieran transcurrido treinta años de la muerte del autor. “Sólo me fío de estos libros”, decía.
-No es que no crea en la literatura contemporánea, pero no quiero perder un tiempo valioso leyendo libros que no hayan sido bautizados por el paso del tiempo. ¿Sabes?, la vida es corta.
-¿Y qué escritores te gustan? -le pregunté.
-Balzac, Dante, Joseph Conrad, Dickens –me respondió el instante.
-No son muy actuales que digamos.
-Si leyera lo mismo que los demás, acabaría pensando como ellos. ¡El mundo está lleno de mediocres! A la gente que vale la pena le daría vergüenza hacer lo que hacen ésos. ¿No te has dato cuenta, Watanabe? Los únicos medianamente decentes de toda la residencia somos tú y yo. El resto son basura.
-¿Por qué lo dices? –Me sorprendí.
-Porque lo sé. Lo llevan escrito en la cara. Basta con mirarlos. Además, nosotros dos leemos El gran Gatsby.
Hice un cálculo mental: “Todavía no han pasado treinta años desde la muerte de Scott Fitzgerald”.
-Y qué más da. ¡Por dos años! –exclamó-. A un escritor tan extraordinario como él lo adelanto, y no hay más que hablar.
Haruki Murakami, Tokio blues (Norwegian Wood)
25.3.08
la guardia civil (un borrador)
El niño de las gafas es tan pequeño que apenas llega a asomarse por el postigo de la puerta del cortijo, pero sabe que ha llegado alguien que no es de la familia, porque los perros casi nunca ladran así.
Es la guardia civil, dice la abuela en un susurro, y al niño se le vuelve todo furtivo (la escopeta de cazar de papá, la moto del hermano, la iteúve del coche de los primos), porque no entiende qué hacen allí los dos números.
Luego, los días siguientes ninguno de sus amigos elige ponerse el escurridor de la fregona en la cabeza y hacer de agente cuando juegan a los mayores, porque dicen que no quieren ser el malo.
Pasarán muchos años hasta que el niño de las gafas, el vivo retrato de tu abuelo, sepa por qué lloraba tanto la abuela aquel día.
Es la guardia civil, dice la abuela en un susurro, y al niño se le vuelve todo furtivo (la escopeta de cazar de papá, la moto del hermano, la iteúve del coche de los primos), porque no entiende qué hacen allí los dos números.
Luego, los días siguientes ninguno de sus amigos elige ponerse el escurridor de la fregona en la cabeza y hacer de agente cuando juegan a los mayores, porque dicen que no quieren ser el malo.
Pasarán muchos años hasta que el niño de las gafas, el vivo retrato de tu abuelo, sepa por qué lloraba tanto la abuela aquel día.
10.2.08
partes polares
"Amanece y algo ha cambiado: el barco no se mueve, al menos no como antes. Tu primer pensamiento es que la Antártida, con toda la carga mítica que durante estos meses ha ido acumulando, está ahí. Te levantas y una ojeada rápida a la escotilla de tu camarote descubre, flotando en el agua, trozos de hielo. ¿Trozos de hielo en el agua del mar?"
Se me pasó contarles que el amigo inwit anda de viaje.
Les recomiendo que no se pierdan sus Partes Polares.
Se me pasó contarles que el amigo inwit anda de viaje.
Les recomiendo que no se pierdan sus Partes Polares.
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