Debajo de la lluvia, con los dos mapas en las manos, parecía uno más de aquellos recién llegados que chorreaban por la terminal en busca de un taxi. Sin embargo, aquél estaba previsto que fuera su último día en la ciudad.
El procedimiento siempre era el mismo. Una vez llegado al destino elegido buscaba alojamiento, preferiblemente céntrico y sin compañeros, aunque nunca estaba de más la ayuda de algún conocido, por poco que así pudiera llamarse. El trabajo y los amigos se encontraban luego. Y, finalmente, la conocía a ella.
Siempre se acababa jodiendo todo. En cualquier ciudad existe el doble de lugares para despedirse que para enamorarse, había oído por ahí. Después del adiós comenzaba la cuenta: si cuando llegara el siguiente día de lluvia no había vuelto a besarla, debía dejar la ciudad.
La forma de elegir la siguiente parada era sencilla. En un plano de la ciudad actual marcaba el sitio donde la había visto por primera vez y se desplazaba hasta allí. Sobre este plano colocaba el mapa de papel cebolla que dibujó la primera vez. El lugar que marcara la cruz de abajo sobre el pliego de arriba determinaba el lugar de destino. Así había saltado desde el mirador de Carvajales en Granada hasta Bilbao, desde la Fuente del Perro hasta Barcelona.
Esa noche, en el aeropuerto de El Prat, un borrón de tinta se extendía sobre Lisboa.
6.12.05
29.11.05
ilusiones de realidad
Hoy dos alumnas se han puesto a llorar en clase mientras yo leía uno de sus poemas. Trataba de esas cosas de la amistad eterna, del amor, de las separaciones. Con ritmo machacón, con agudas, sin prejuicios ni miedos. Gilipolleces de esas que se destilan a edades imberbes.
Mi cabeza ahora está en otros lugares que no sé cómo calificar, se preocupa por saber dónde aparcar el coche, qué hacer con el sueldo, con el alicatado del cuarto de baño.
Me sorprende cómo puedo seguir viviendo. ¡Qué capacidad de aclimatación!
Mi cabeza ahora está en otros lugares que no sé cómo calificar, se preocupa por saber dónde aparcar el coche, qué hacer con el sueldo, con el alicatado del cuarto de baño.
Me sorprende cómo puedo seguir viviendo. ¡Qué capacidad de aclimatación!
7.11.05
man in a shed
esta tarde me matan
pensé al amanecer;
y ahora, bien de noche,
sé que me equivocaba:
muerto no duele tanto
el frío.
pensé al amanecer;
y ahora, bien de noche,
sé que me equivocaba:
muerto no duele tanto
el frío.
24.10.05
obsesión
¿que si me tienes la cabeza loca?
pues imagina cuánto,
si hasta te estoy escribiendo este poema...
pues imagina cuánto,
si hasta te estoy escribiendo este poema...
21.10.05
12.10.05
nuevas tecnologías
hasta hace una semana
aún no había teléfono en casa
del niño de las gafas
;
a pesar de ello,
él sigue bajando todos los días
a la única cabina de su barrio
;
desde allí comprueba que si no suena
no es porque haya fallado la línea.
aún no había teléfono en casa
del niño de las gafas
;
a pesar de ello,
él sigue bajando todos los días
a la única cabina de su barrio
;
desde allí comprueba que si no suena
no es porque haya fallado la línea.
3.10.05
(en un papel viejo)
me has dejado acompañarte a tu casa.
ten cuidado. ahora sé dónde vives
y ya no puedo seguir inventándote.
ten cuidado. ahora sé dónde vives
y ya no puedo seguir inventándote.
25.9.05
21.8.05
san lorenzo
el niño de las gafas
compró un gran telescopio
con sus últimos seis meses de paga
y usando un libro de la biblioteca
consiguió localizar la zona del espacio
donde mayor era la densidad
de estrellas fugaces aquella noche
;
sin embargo,
y aunque cerró los ojos
y se mordió los labios
con toda su energía,
tampoco al día siguiente en la calle
lo eligió la niña de las coletas
cuando perdió al conejo de la suerte.
compró un gran telescopio
con sus últimos seis meses de paga
y usando un libro de la biblioteca
consiguió localizar la zona del espacio
donde mayor era la densidad
de estrellas fugaces aquella noche
;
sin embargo,
y aunque cerró los ojos
y se mordió los labios
con toda su energía,
tampoco al día siguiente en la calle
lo eligió la niña de las coletas
cuando perdió al conejo de la suerte.
15.8.05
roles
al niño de las gafas
le han recetado sus primeras gafas
;
ahora
nadie volverá a meterse con él
por ser el favorito del maestro,
sino por parecerlo.
le han recetado sus primeras gafas
;
ahora
nadie volverá a meterse con él
por ser el favorito del maestro,
sino por parecerlo.
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