Me alegro de q los q me rodean de alguna manera consigan su felicidad, al menos de q sean felices en algunos momentos, q luego todo aburre.
Está bien eso de sentirse sin mucho sentido contento, porque racionalmente, éticamente, no podríamos ser felices. Está bien eso de sentirse bien, y visitar al peluquero, q todo el mundo tiene q comer; ver caer los pelillos mientras te confirman paranoicamente q el trabajo va mal en esta país q va tan bien. Mirar al sOl, ser consciente de nuestras limitaciones, y hablar con la vecina q no sabe cómo te llamas. Sin mucha trascendencia.
Caeiro dixit:
"¿El misterio de las cosas? ¡Qué sé yo qué es el misterio!
El único misterio es que haya quien piense en el misterio.
Quien está al sol y cierra los ojos
al principio no sabe qué es el sol
y piensa muchas cosas llenas de calor.
Mas abre los ojos y ve el sol
y no puede ya pensar en nada
porque la luz del sol vale más que los pensamientos
de todos los filósofos y de todos los poetas.
La luz del sol no sabe lo que hace
Y por eso no yerra y es común y es buena.
¿Metafísica? ¿Qué metafísica tienen esos árboles?
La de ser verdes, la de tener copa y ramas,
y la de dar fruto a su hora, y eso no nos hace pensar
que no sabemos darnos cuenta de ellos.
¿Habrá mejor metafísica que la suya
de no saber para qué viven
ni saber que no lo saben?"
24.1.04
walking around
si una tarde soleada y dos canciones punk-rock me sirven para estar contento debe ser que ya no atiendo a razones. por fin.
17.1.04
inteligencia artificial
desde hace unos días repito una frase que debería sonar a explicación. representación del conocimiento, digo, y no suena mal, quizá porque es un buen endecasílabo. la mayoría de las veces ahí queda la cosa; otras, en cambio, la conversación degenera evoluciona hacia algo más propio de la taberna en la que se desarrolla. el final, no por previsible menos esperado, es discutir acerca de si es posible construir máquinas que reproduzcan las distintas formas de expresión y pensamiento del ser humano (algo que se resume en "máquinas inteligentes, tío, como las de matrix"). cuando intuyo cómo va a terminar la cosa, me gusta simplemente soltar una de mis frases favoritas: "las máquinas superarán al ser humano cuando sean capaces de crear un engendro que las supere". eso no es que tenga mucho contenido, pero entre el juego de palabras y la siguiente ronda de cervezas se aplacan los ánimos. al menos hasta que alguno nombra la "mierda que es su trabajo" o la "cantidad de pisos desocupados" que ve todos los días. entonces es más difícil zanjar la cuestión con una sola frase.
14.1.04
asomándome al callejón
si un blog debe abrirse a gritos o a patadas es algo que desconozco.
por ahora, lo único que haré será (d)escribir algunas dudas.
así que entraré en el callejón despacio y maldiciendo.
por ahora, lo único que haré será (d)escribir algunas dudas.
así que entraré en el callejón despacio y maldiciendo.
13.1.04
rito iniciático
El iniciado llama a esta puerta escondida entre unos y ceros y unos y ceros y unos y unos, diseñada con una extraña estructura de nick y password. El iniciado llega a las lindes del callejón sin saber muy bien cómo acceder, cómo llamar la atención de los moradores, cómo topar.
Detenido ante el abismo se restriega su torso a modo de abrazo egoísta y lastimero. Percibe que son sus habituales convulsiones ante el frío o los nervios, pero ni es consciente de su temperatura corporal ni del ritmo cardíaco. Curioso. Su pensamiento fluye veloz y ahora sí consigue percibir cierto grado de incertidumbre. Acepta el comienzo de un nuevo rito, aunque la vana ilusión primera se va transformando en melancolía, en los recuerdos de otros comienzos, de la morena de 15 años con la que perdió su virginidad, de aquel abuelo canoso que le enseñó a liar los pitillos.
Hay alguien ahí, pregunta confundido. Vuelve a susurrar otro hay alguien ahí, más despacito, temeroso de despertar a los vecinos. ¿Habrá vecinos? Vaya maraña, vaya, y empieza el camino.
Detenido ante el abismo se restriega su torso a modo de abrazo egoísta y lastimero. Percibe que son sus habituales convulsiones ante el frío o los nervios, pero ni es consciente de su temperatura corporal ni del ritmo cardíaco. Curioso. Su pensamiento fluye veloz y ahora sí consigue percibir cierto grado de incertidumbre. Acepta el comienzo de un nuevo rito, aunque la vana ilusión primera se va transformando en melancolía, en los recuerdos de otros comienzos, de la morena de 15 años con la que perdió su virginidad, de aquel abuelo canoso que le enseñó a liar los pitillos.
Hay alguien ahí, pregunta confundido. Vuelve a susurrar otro hay alguien ahí, más despacito, temeroso de despertar a los vecinos. ¿Habrá vecinos? Vaya maraña, vaya, y empieza el camino.
10.1.04
Bienvenidos al callejón
Oscuridad y niebla. Una chispa prende dos cigarros. Las palabras humean de frío disfrazadas de dudas, recuerdos y despedidas. Entre las paredes del callejón resuenan las conversaciones.
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