13.1.04

rito iniciático

El iniciado llama a esta puerta escondida entre unos y ceros y unos y ceros y unos y unos, diseñada con una extraña estructura de nick y password. El iniciado llega a las lindes del callejón sin saber muy bien cómo acceder, cómo llamar la atención de los moradores, cómo topar.
Detenido ante el abismo se restriega su torso a modo de abrazo egoísta y lastimero. Percibe que son sus habituales convulsiones ante el frío o los nervios, pero ni es consciente de su temperatura corporal ni del ritmo cardíaco. Curioso. Su pensamiento fluye veloz y ahora sí consigue percibir cierto grado de incertidumbre. Acepta el comienzo de un nuevo rito, aunque la vana ilusión primera se va transformando en melancolía, en los recuerdos de otros comienzos, de la morena de 15 años con la que perdió su virginidad, de aquel abuelo canoso que le enseñó a liar los pitillos.
Hay alguien ahí, pregunta confundido. Vuelve a susurrar otro hay alguien ahí, más despacito, temeroso de despertar a los vecinos. ¿Habrá vecinos? Vaya maraña, vaya, y empieza el camino.

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