5.3.04
disfrutando
Al final el callejón se nos va llenando de ratas. Ya lo sabíamos, y estamos preparados desde que lo construimos. De cañerías rotas, de ruidos extraños, de estertores. Por no hablar de los olores incómodos: huele a muerte y aún es demasiado pronto. ¿Podríamos hacer una fiesta? ¿No? Invitar a chicas y esas cosas, desnudarlas con la grata ayuda del alcohol, hablar, besar ¿no? Es lo mismo, no quería decir esto. Sólo que nos sentimos menos burguesitos entre la bazofia. Pero no quería decir eso. Es que el hombre no limpia, menos aun una calle alejada, y la suciedad se lo come. Pero no quería decir eso, sólo que ya me gustaría a mí engalanar todo esto de farolillos de feria y vino barato.
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