13.9.04

  • Oscuro de tanta luz camino ciego, tentando los trocitos de espaldas que me dejas.

Ciego
De pronto, esta conciencia triste
de que el mar no nos ve; de que no era
esta correspondencia mantenida
días y noches por mi alma
(y la que yo le daba al mar sin alma)
sino un amor platónico.
¡Sí, inmensamente
ciego!
(…) J. R. Jiménez: Diario de un poeta.



No hay comentarios: