Escondido, interrumpo la escena. Intentaba saltar por la tapia al callejón y la nieve me hizo caer (me jodí la espalda).
Miro a un lado y a otro y apenas veo a un hombre charlando con la soledad. Hace frío y el tiempo no me deja percibir más siluetas.
Sé q llevo mucho tiempo queriendo aparecer por aquí, sé que también quería dialogar con esos dos personajes del callejón, ese tipejo extraño q se dedica a contar palabras y esa soledad q lo lleva a enfrentamientos constantemente olvidados (los olvidados). Será la nueva ciudad, los nuevos límites q se imponen, la abuela del pelo rosa q me habla en el metro y de las q os tendré q hablar yo, en fin, esas cosas.
Lo sé, aunque somos pocos, me siento cómodo. Después de cuatro meses.
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2 comentarios:
¡Joder, qué susto! Mira que saltar así de imprevisto por la tapia...
Espero que nos cuentes a estos pocos que escuchamos (bien acomodados) en el callejón qué y a quién has encontrado por esos descampados de hormigón.
Aquí, como ves, sólo he pegado unos cuantos carteles y varios gritos. También sigo aprendiendo a silbar, pero no lo consigo. Los vecinos deben estar ya acostumbrados, porque ni protestan.
Ah, y cómo dijo Josefina, nunca es tarde si la picha es buena.
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