El niño coge un papel y un lápiz y pinta dos filas de círculos enfrentados; unos son casas, los otros son pozos.
O O O
O O O
Piensa la solución con toda su energía, pero al final queda una línea que tiene que atravesar a una de las otras para alcanzar su destino. Entonces, pinta de nuevo los círculos y vuelve a empezar. Tampoco hay suerte esta vez, pero no desiste. Aunque lo intenta durante todo el recreo, no lo consigue. Por una o dos veces le parece que ha resuelto el misterio y murmura que malditos nobles, que a él no lo van a engañar, pero se acaba dando cuenta de que se le ha olvidado una línea, de que hay un cruce que no había previsto.
Los círculos que dibuja el niño están cada vez más deformados; ahora parecen tres letras 'c', redondeles sin cerrar. Cabeza, cuerpo y corazón, podrían significar, y el reto consiste en unir los de dos personas.
C C C
C C C
En realidad, hace rato que el niño se ha dado cuenta de que el juego no tiene solución. Aún así, sigue intentando encontrarla, porque sabe que de alguna manera, quizá...

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