Lo quería como quien quiere a un avestruz, como quien lleva pañuelos de tela en los bolsillos. Yo le decía constantemente que no lo entiendo Claudia, que no lo entiendo, que las cosas no surgen así, de repente. Empezó a hablar de alimentación, de alimentarnos los unos a los otros, de que todos teníamos carencias y, entiéndelo, es placentero que te sacien. Por ejemplo, continuó, yo necesitaba como oxígeno en sangre que alguien me escuchara hablar de mi ausencia de padre, que atendiera cuando persevero en ideas sabidas, cuando vuelvo a las sandeces habituales.
Ahora era yo y no él quien la aguantaba. Ella estaba tranquila; era evidente que su nueva relación le sentaba bien, que tenía más color en sus mejillas, más regordeta, que sus pecas eran menos, aunque más precisas.
Realmente creo que él no me entiende, pero está bien, sabes. Lo de mi padre lo reduce a un análisis freudiano: mis desequilibrios emocionales parten de la inexistencia de un pilar fálico en mi vida. Yo seré tu falo, me suele decir a risotadas cada vez que sale el tema. No sé si amo estas carcajadas, no lo sé. Pero la verdadera cuestión, al final, es que acepta mi conversación, me oye, y aún más importante, yo consigo calmar su sed de cuerpos jóvenes. Nos alimentamos.
Claudia hablaba siempre demasiado y rara vez atendía a lo que pudiera estar pensando su interlocutor. Me pregunto si juzga a las personas o sólo a sí misma. Ves, no es como tú, a él sí que puedo ayudarlo, no es autosuficiente, es consciente de sus carencias y acepta la cuchara de otros.
31.7.04
Julio y Julia
La calor cesa conforme nos dirigimos al norte. Dirección norte, no se te olvide. El norte es el frío y la soledad, y eso es lo que ansiaba tu padre.
Lo conocí, le conocí, la conocí en un mes donde las altas temperaturas complicaban cualquier enfrentamiento carnal; sí amoroso, pero no táctil.
Empezar a escribir, nuevamente, mientras el tren atraviesa la cordillera sin nombre, en un vagón de fantasmas, con la abulia de los primeros días de resaca.
Cohesión textual, conexión corporal, entre tú y yo, una y otra vez entre tú y yo! Me quieres, Erica? Lucía? Maga? Lo? Sandra? Nora? Me quieres debajo del mar lo mismo que ahora, sentados en un bar lleno de gente envidiosa?
Seguir escribiendo, estar solo, aunque sé que hay gente en la calle, en mi misma casa, que puede romper mi silencio pactado! de verdad que me quieres? Es como un zumbido dulce, de verdad que me quieres? Que me asienta en tus pies demostrando mi amor!
Ahora te vuelvo a desear como las horas de frío en la casa de tu tía
Lo conocí, le conocí, la conocí en un mes donde las altas temperaturas complicaban cualquier enfrentamiento carnal; sí amoroso, pero no táctil.
Empezar a escribir, nuevamente, mientras el tren atraviesa la cordillera sin nombre, en un vagón de fantasmas, con la abulia de los primeros días de resaca.
Cohesión textual, conexión corporal, entre tú y yo, una y otra vez entre tú y yo! Me quieres, Erica? Lucía? Maga? Lo? Sandra? Nora? Me quieres debajo del mar lo mismo que ahora, sentados en un bar lleno de gente envidiosa?
Seguir escribiendo, estar solo, aunque sé que hay gente en la calle, en mi misma casa, que puede romper mi silencio pactado! de verdad que me quieres? Es como un zumbido dulce, de verdad que me quieres? Que me asienta en tus pies demostrando mi amor!
Ahora te vuelvo a desear como las horas de frío en la casa de tu tía
comprendo a intervalos inconexos...
Compreendo a intervalos desconexos;
Escrevo por lapsos de cansaço;
E um tédio que é até do tédio arroja-me à praia.
Fernando Pessoa, Lisbon Revisited
Es cierto que últimamente sólo traigo al callejón otras palabras, textos y músicas ajenas, pero es que, lógicamente, me resulta demasiado fácil pensar que todo lo que yo pueda decir ya ha sido contado por otro mucho mejor. Me gustaría encalar de nuevo el callejón, ponerlo bien blanco, para que de día reflejase toda la luz del verano, ya que parece que las noches van a seguir siendo oscuras. Y así poder pintarrajear sobre un lienzo nuevo cada vez, y no tener que buscar mi hueco entre tantos versos que suenan en la cabeza. Eso sería estupendo, quizá así se iluminaría todo el callejón y nos veríamos mejor todos las caras. Sin embargo, no tengo fuerzas, también esto me resulta tedioso, sobre todo ahora que me he quedado un poco más solo por estos rincones. O puede que sepa, de antemano, que no seré capaz.
Escrevo por lapsos de cansaço;
E um tédio que é até do tédio arroja-me à praia.
Fernando Pessoa, Lisbon Revisited
Es cierto que últimamente sólo traigo al callejón otras palabras, textos y músicas ajenas, pero es que, lógicamente, me resulta demasiado fácil pensar que todo lo que yo pueda decir ya ha sido contado por otro mucho mejor. Me gustaría encalar de nuevo el callejón, ponerlo bien blanco, para que de día reflejase toda la luz del verano, ya que parece que las noches van a seguir siendo oscuras. Y así poder pintarrajear sobre un lienzo nuevo cada vez, y no tener que buscar mi hueco entre tantos versos que suenan en la cabeza. Eso sería estupendo, quizá así se iluminaría todo el callejón y nos veríamos mejor todos las caras. Sin embargo, no tengo fuerzas, también esto me resulta tedioso, sobre todo ahora que me he quedado un poco más solo por estos rincones. O puede que sepa, de antemano, que no seré capaz.
confusión
¿Acaso el creador formó a los seres para destruirlos?
¿Porque son tan feos? ¿Porque son tan bellos?
¿Quién tiene la culpa?
Yo no entiendo nada...
Omar Khayyam, Rubaiyyat
¿Porque son tan feos? ¿Porque son tan bellos?
¿Quién tiene la culpa?
Yo no entiendo nada...
Omar Khayyam, Rubaiyyat
12.7.04
( )
Hoy debería escribir algo sobre mí, sobre la alegría o la satisfacción, sobre las noches en vela, el flexo y las persianas de los vecinos, algo acerca de los teclados, las redes y los números hostiles, quizá alguna reflexión sobre el tiempo, las experiencias vividas, los amigos encontrados y los perdidos, los paseos en la ciudad o las inscripciones de los pupitres. Seguramente debería acordarme de la familia, de la mía y de la de algunos, de los fines de semana de cuatro días y del frío de las calles por la mañana, al entrar o al salir de las habitaciones. Hoy sería el momento de balances, de mirar hacia atrás y hacia delante, de intentar equilibrar el debe y el haber de seis años y concluir que ha merecido la pena. Pero estoy cansado y en mi cabeza, solo, resuena un verso... en mi interior de guitarra hay un aire viejo...
Sabor
De falsas astrologías, de costumbres un tanto lúgubres,
vertidas en lo inacabable, y siempre llevadas al lado,
he conservado una tendencia, un sabor solitario.
De conversaciones gastadas como usadas maderas,
con humildad de sillas, con palabras ocupadas,
en servir como esclavos de voluntad secundaria,
teniendo esa consistencia de la leche, de las semanas muertas,
del aire encadenado sobre las ciudades.
¿Quién pude jactarse de paciencia más sólida?
La cordura me envuelve de piel compacta
de un color reunido como una culebra:
mis criaturas nacen de un largo rechazo:
ay, con un solo alcohol puedo despedir este día
que he elegido, igual entre los días terrestres.
Vivo lleno de una sustancia de color común, silenciosa
como una vieja madre, una paciencia fija
como sombra de iglesia o reposo de huesos.
Voy lleno de esas aguas dispuestas profundamente,
preparadas, durmiéndose en una atención triste.
En mi interior de guitarra hay un aire viejo,
seco y sonoro, permanecido, inmóvil,
como una nutrición fiel, como humo:
un elemento en descanso, un aceite vivo:
un pájaro de rigor cuida mi cabeza:
un ángel invariable vive en mi espada.
Pablo Neruda, Residencia en la tierra
Sabor
De falsas astrologías, de costumbres un tanto lúgubres,
vertidas en lo inacabable, y siempre llevadas al lado,
he conservado una tendencia, un sabor solitario.
De conversaciones gastadas como usadas maderas,
con humildad de sillas, con palabras ocupadas,
en servir como esclavos de voluntad secundaria,
teniendo esa consistencia de la leche, de las semanas muertas,
del aire encadenado sobre las ciudades.
¿Quién pude jactarse de paciencia más sólida?
La cordura me envuelve de piel compacta
de un color reunido como una culebra:
mis criaturas nacen de un largo rechazo:
ay, con un solo alcohol puedo despedir este día
que he elegido, igual entre los días terrestres.
Vivo lleno de una sustancia de color común, silenciosa
como una vieja madre, una paciencia fija
como sombra de iglesia o reposo de huesos.
Voy lleno de esas aguas dispuestas profundamente,
preparadas, durmiéndose en una atención triste.
En mi interior de guitarra hay un aire viejo,
seco y sonoro, permanecido, inmóvil,
como una nutrición fiel, como humo:
un elemento en descanso, un aceite vivo:
un pájaro de rigor cuida mi cabeza:
un ángel invariable vive en mi espada.
Pablo Neruda, Residencia en la tierra
3.6.04
farolas colocadas como farolas
Mi destino me aleja del K*****. Igual que la realidad me impide comerme copas sin hielo, y pintar en las paredes de fibra óptica. Mi destino que mehacehacer, mehacehacer, como te lo digo, es listo, ¡y eso que el K**** creó a conciencia una crisis!
Derretido todo, sólo me queda volver a esperar que una fuerte ventisca se lleve de una vez toda esta hojarasca.
Lucido Panotx, reflexionando sobre el tiempo que se asienta eterno en “una farola de esas que pueden dar más luz que un mediodía y que nada calienta más que un cigarro”, que no es cigarro. Todo se derrite, hasta el Kallejón.
Llega la última canícula, la de los estertores, la que hace que los perros amen el invierno. Llega. Y la farola, colocada como farola, no da esa tenue luz que ellos buscan.
Derretido todo, sólo me queda volver a esperar que una fuerte ventisca se lleve de una vez toda esta hojarasca.
Lucido Panotx, reflexionando sobre el tiempo que se asienta eterno en “una farola de esas que pueden dar más luz que un mediodía y que nada calienta más que un cigarro”, que no es cigarro. Todo se derrite, hasta el Kallejón.
Llega la última canícula, la de los estertores, la que hace que los perros amen el invierno. Llega. Y la farola, colocada como farola, no da esa tenue luz que ellos buscan.
15.5.04
Un bar en el callejon
Hay días -según la temporada- en que me levanto sólo con la esperanza de que terminará también el nuevo día. Si nada extraordinario ocurre, estos días se diluyen inútilmente por el fregadero y, al final de ellos, concedo al mundo una tregua hasta nuevo aviso. Todo inicio tiene un fin, decían en aquella película, y así sucede con lo bueno y con lo malo. Todo pasa. Pero también todo queda. Y hoy no soy capaz de encontrar un hueco en mi memoria suficientemente grande para guardar todas las noches pasadas en K******* que debo recordar.
Este cuaderno de notas toma su nombre del callejón de K*******. Allí terminaron muchos de esos días que no quise empezar; allí supe que una farola puede dar más luz que un mediodía y que nada calienta más que un cigarro. Pero sobre todo aprendí a apoyarme en la barra que me ofrecieron para saltar con fuerza y gritar, enfadarme, reir, olvidar, hablar, pensar...
Cuando bajen definitivamente la persiana de K******* a final de este mes habré perdido un refugio más donde acudir. Esos días coincidirán con otros en los que tendré que pensar qué hacer y a dónde ir, y a lo mejor también habrá una reflexión sobre el paso del tiempo, el pasado y el futuro. Y no quiero. Al menos, no quiero hacerlo en otro sitio.
Este cuaderno de notas toma su nombre del callejón de K*******. Allí terminaron muchos de esos días que no quise empezar; allí supe que una farola puede dar más luz que un mediodía y que nada calienta más que un cigarro. Pero sobre todo aprendí a apoyarme en la barra que me ofrecieron para saltar con fuerza y gritar, enfadarme, reir, olvidar, hablar, pensar...
Cuando bajen definitivamente la persiana de K******* a final de este mes habré perdido un refugio más donde acudir. Esos días coincidirán con otros en los que tendré que pensar qué hacer y a dónde ir, y a lo mejor también habrá una reflexión sobre el paso del tiempo, el pasado y el futuro. Y no quiero. Al menos, no quiero hacerlo en otro sitio.
22.4.04
20 de abril ;)
Qué lejos me queda el mar ahora,
qué lejos me quedó siempre.
Que lejos detenerme
Y ver
Hacia tras y hacia delante
en la línea de la playa
en el horizonte
mi vida
y mi vida que queda.
* * *
Más fácil jugar con la arena
que mirar lejos, más lejos,
donde el mar no es el mar
ni nosotros somos ni estamos
____________________
El mar que no envejece,
o que envejece a su manera,
pero siempre es mar,
mojado y salado,
como cuando la quiero
qué lejos me quedó siempre.
Que lejos detenerme
Y ver
Hacia tras y hacia delante
en la línea de la playa
en el horizonte
mi vida
y mi vida que queda.
* * *
Más fácil jugar con la arena
que mirar lejos, más lejos,
donde el mar no es el mar
ni nosotros somos ni estamos
____________________
El mar que no envejece,
o que envejece a su manera,
pero siempre es mar,
mojado y salado,
como cuando la quiero
20.4.04
20 de abril del 2004
Aunque sólo sea por la fecha, merece la pena recordar la canción. Hoy no me pregunto si hemos cambiado, sino cuánto lo hemos hecho. Y si nos hemos equivocado.
No creo que ahora pueda escribir nada lúcido al respecto, así que añado al cuaderno de las tareas por hacer -cada día más grueso- una nota. Mientras tanto espero al fondo del callejón por si alguién también intenta despejarse.
No creo que ahora pueda escribir nada lúcido al respecto, así que añado al cuaderno de las tareas por hacer -cada día más grueso- una nota. Mientras tanto espero al fondo del callejón por si alguién también intenta despejarse.
15.4.04
flashback
(olvidado en) el cajón desastre
la ropa, ahora sólo mía,
desordena la habitación
aún rota por el portazo.
sé que no me esperas allí.
que tu espacio lo ocupará el frío.
(recordado con motivo de una) despedida
la ropa, ahora sólo mía,
desordena la habitación
aún rota por el portazo.
sé que no me esperas allí.
que tu espacio lo ocupará el frío.
(recordado con motivo de una) despedida
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