Delante el folio en blanco. En realidad no es una hoja, sino una pantalla de última tecnología donde se enmarañan los cientos de opciones que ofrece la última versión del procesador de textos. Ya apenas uso papel, pero aún me imagino su tacto, las esquinas formando un ángulo perfecto y el escozor al pasar el dedo por los bordes.
He decidido escribir la historia triste que ocurrió en el monte, entre las jaras, durante la guerra; o la del niño rico que se asustaba de las gallinas; o la del preso que soñaba que era un pez de colores; o esa que siempre te hacía reír cuando llamabas a tu mamá y te ponías triste. Porque no hay forma de empezar este discurso sin nombrarte, y de ti sólo me queda el libro que te firmé cuando nos conocimos: “gaviota o burbuja, el puerto, tus calles… con cariño”.
Delante el folio en blanco. Y lo único que se me ocurre es recordar tu boca, y todas esas veces que me dijiste ven conmigo, es tarde, ¿por qué sigues escribiendo?
16.10.06
21.9.06
19.9.06
dont axe est le silénce véritable
Tremenda la música de estas (personas) amigas.
No la busquen en las tiendas, pueden descargarla directamente de su bodega.
La Barca de Sua
[entrevista EPS] [web oficial]
Aquí una migaja:
Sólo quieres sonreír
y olvidarte de todo,
del luego y del pasado
y es que tú sólo quieres sonreír
y olvidarte de todo
del luego, del mañana
y del nunca también.
(Doñaperra, Maqueta 2006)
(con su permiso, anudando los cabos y cambiando el corte de las velas)
No la busquen en las tiendas, pueden descargarla directamente de su bodega.
La Barca de Sua
[entrevista EPS] [web oficial]
Aquí una migaja:
Sólo quieres sonreír
y olvidarte de todo,
del luego y del pasado
y es que tú sólo quieres sonreír
y olvidarte de todo
del luego, del mañana
y del nunca también.
(Doñaperra, Maqueta 2006)
(con su permiso, anudando los cabos y cambiando el corte de las velas)
14.8.06
fin de curso
es la que queda allí
una ciudad cualquiera,
esto tan sólo un verso,
y tú una zorra más
que se ha largado sin despedirse.
una ciudad cualquiera,
esto tan sólo un verso,
y tú una zorra más
que se ha largado sin despedirse.
5.7.06
calles y avenidas
No. Quienes de verdad se quieren no se despiden para siempre, decías mientras caían las lágrimas por tus mejillas.
Después cambiaste de dirección y yo aprendí que seis grados no son suficientes si uno así lo desea.
Lo supe tarde: entonces fuimos felices, pero como el resto de los errores, no fuimos capaces de reconocerlo.
Después cambiaste de dirección y yo aprendí que seis grados no son suficientes si uno así lo desea.
Lo supe tarde: entonces fuimos felices, pero como el resto de los errores, no fuimos capaces de reconocerlo.
30.6.06
paseo de los tristes
Quizá me confundí de calle y de aventura
pero ya me conocen sus farolas y el alba,
ya conocen mi sombra, mi canción, mi tristeza
y esta costumbre vieja de andar erguido y solo.
Javier Egea, Paseo de los tristes.
pero ya me conocen sus farolas y el alba,
ya conocen mi sombra, mi canción, mi tristeza
y esta costumbre vieja de andar erguido y solo.
Javier Egea, Paseo de los tristes.
23.5.06
tareas domésticas (variación)
Más bien tarde, como siempre, y sin afeitar, abrió el chorro del agua caliente y reconstruyó la pila de platos del día anterior sobre el fregadero.
Comenzó con la taza del desayuno (por las horas, almuerzo) que había tomado antes de salir para la estación. La cuchara con el mango de plástico, negra de café, resaltaba dentro de una elegante copa de vino manchada de pintalabios; ambos, al igual que el resto de los cubiertos de la cena con velas, tintinearon al chocar contra el acero inoxidable. Tuvo que esforzarse para despegar los trozos de carne, apenas mordidos, de los platos. Por el contrario, los platillos del postre estaban intactos y con remojarlos un poco bastó para devolverlos a la encimera.
El último vaso era un tubo medio vacío de roncola que se rompió nada más tocarlo. Con lágrimas en los ojos, puso el dedo bajo el grifo, maldijo varias veces y pensó que ahora que estaba solo comería con platos de plástico.
(versión anterior)
Comenzó con la taza del desayuno (por las horas, almuerzo) que había tomado antes de salir para la estación. La cuchara con el mango de plástico, negra de café, resaltaba dentro de una elegante copa de vino manchada de pintalabios; ambos, al igual que el resto de los cubiertos de la cena con velas, tintinearon al chocar contra el acero inoxidable. Tuvo que esforzarse para despegar los trozos de carne, apenas mordidos, de los platos. Por el contrario, los platillos del postre estaban intactos y con remojarlos un poco bastó para devolverlos a la encimera.
El último vaso era un tubo medio vacío de roncola que se rompió nada más tocarlo. Con lágrimas en los ojos, puso el dedo bajo el grifo, maldijo varias veces y pensó que ahora que estaba solo comería con platos de plástico.
(versión anterior)
20.5.06
soleá del poeta
encontré un verso imposible
con la forma de tu boca;
ni sé cómo cantar uno,
ni cómo se olvida la otra.
con la forma de tu boca;
ni sé cómo cantar uno,
ni cómo se olvida la otra.
30.4.06
fabulilla del condenado
le dijo el pez a la araña:
las apariencias engañan;
aunque creas que me muero,
aquí podrido te espero.
las apariencias engañan;
aunque creas que me muero,
aquí podrido te espero.
1.4.06
subiendo socavones
No sabía si lo mío era una crisis espiritual o una simple depresión. Se lo conté a alguien. Me respondieron que lo primero pertenecía a los genios (sus palabras fueron intelectuales, y no es lo mismo). Me respondieron que lo primero lo sufrían los intelectuales; lo segundo el común de los mortales (las amas de casa, me dijo). Tú madre, la mía; a veces,
Sus palabras ya no me interesaron. Tendría que llevar a cuestas esto con mi mejor sonrisa.
Sus palabras ya no me interesaron. Tendría que llevar a cuestas esto con mi mejor sonrisa.
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