29.10.04

Escape

Una tarde en casa da para revolver muchos cajones.

La demostración más clara es que entre otros papeles he encontrado un viejo relato, tanto como que es el primero que escribí. Decir el primero de cualquier cosa suele ser algo bastante relativo, y más en este caso: recuerdo, por ejemplo, que siendo muy pequeño tenía un cuadernito donde apuntaba las historietas que se me iban ocurriendo (¡lo que daría por recuperarlo!). Sin embargo, cuando escribí Escape debía tener unos quince años y, más o menos, era consciente de que estaba escribiendo (o eso creía en mi vanidad adolescente).

Al releerlo no sólo he recordado la narración, sino todos los avatares que la rodearon. Esta versión no es la original (puesto que la perdí), sino una posterior escrita de memoria con máquina de escribir, sin borradores ni nada -casi al nivel de R.L. Stevenson con Dr. Jekyll y Mr. Hyde :-) -, que fue editada a raiz de cierto concurso literario.

El estilo (y, supongo, la historia), es de un inocente que asusta, aunque tiene su ritmillo. Si os aparece alguna sonrisa al leer Escape, prestádmela para los comentarios.

No hay comentarios: