incomunicación grupal
Tampoco es para asustarse, intenté entrar sin hacer ruido; sólo que las suelas ya están gastadas, q me escurrí, y q casi no la cuento.Al menos tengo la certeza de q alguien oía los q pudieron ser los últimos estertores de un comunicante medio anónimo. Y es q, joder, apenas nadie escucha, todo el mundo blablá, blablá, pero la comunicación es algo complicado de conseguir.Algo parecido le ocurre a la mujer de rosa: ella canta, habla, sentada un banco, sí, de hormigón; ella balbucea, ríe, te mira sin mirarte, pero, sin embargo, apenas nadie recibe todo ese tumulto de información.Hombre, habría q reconocer q parte de culpa la tiene ella, q no tiene unos buenos altavoces.
2.3.05
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1 comentario:
¿La mujer de rosa somos todos? ¿O todos somos quienes no escuchamos a la mujer de rosa? :-)
Sea como sea, el hormigón tiene mala acústica, y no valen cualesquiera altavoces.
Yo, por lo menos, voy a intentar pegar la oreja a la tierra a ver si oigo por dónde viene la caballería.
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