Aún era noche oscura cuando sonó el despertador. Se incorporó. Encendió la radio, encendió la luz.
Quizá fue a la inversa, que poco importa: quizá primero fue la luz, luego la radio, el despertador y por último se despertó. Quién sabe. Lo que sí es cierto es que se dirigió al baño como todas las mañanas. Somnoliento, frente al espejo, se miró y supo que iba a morir. Supo que iba a morir.
Se vistió con cierto terror infantil, besó a su nueva amante y se dispuso a ir al trabajo.
9.2.06
8.2.06
¿quién va a montar en bicicleta?
Cuando era pequeño, tenía una bicicleta vieja, muy vieja, que le regaló (no sé de dónde la sacaría) mi abuelo a mi padre para que pudiera ir a ver a su novia (mi madre) desde el campo donde trabajaba. Yo no llegaba con los pies al suelo y para frenar tenía que empujar con el pie la pinza de la zapata.
Tiempo después, un día mientras organizábamos un trastero, volvimos a encontrarla, llena de polvo. Le pegamos un manguerazo y los dos nos dimos una vuelta con ella. Cuando yo volví, aunque mirábamos hacia abajo, creo que vi en los ojos de mi padre restos de lágrimas.
Que por qué me acuerdo de esto... ah, sí, Daniella, que ha salido.
Tiempo después, un día mientras organizábamos un trastero, volvimos a encontrarla, llena de polvo. Le pegamos un manguerazo y los dos nos dimos una vuelta con ella. Cuando yo volví, aunque mirábamos hacia abajo, creo que vi en los ojos de mi padre restos de lágrimas.
Que por qué me acuerdo de esto... ah, sí, Daniella, que ha salido.
Acércate
Acércate, acércate. El sol me impide verte y sólo eres una leve curva de lápiz. Acércate, que la vieja miopía.
O mejor, sigue corriendo, disfruta de tu inconsciencia. Sigue olvidándote de ese ser inerte que apenas sirve para enumerar porqués: por qué apareces así, por qué despampanante de alegría y luz, por qué tan impúdica, por qué nadie la ve, por qué me muestras lo que soy.
O mejor, sigue corriendo, disfruta de tu inconsciencia. Sigue olvidándote de ese ser inerte que apenas sirve para enumerar porqués: por qué apareces así, por qué despampanante de alegría y luz, por qué tan impúdica, por qué nadie la ve, por qué me muestras lo que soy.
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