4.12.11

el callejón

El callejón

29.6.10

la cinta de moebius

El niño de las gafas conoce un juego nuevo. Se lo ha enseñado su hermano: tienes tres casas y tres pozos, alineados formando dos filas horizontales, y tienes que unir cada casa con los tres pozos sin que las líneas, rectas o curvas, se crucen. ¿Sabes? Se dice que sólo el duque de Medina Sidonia conoce la solución de este problema.

El niño coge un papel y un lápiz y pinta dos filas de círculos enfrentados; unos son casas, los otros son pozos.

O O O
O O O

Piensa la solución con toda su energía, pero al final queda una línea que tiene que atravesar a una de las otras para alcanzar su destino. Entonces, pinta de nuevo los círculos y vuelve a empezar. Tampoco hay suerte esta vez, pero no desiste. Aunque lo intenta durante todo el recreo, no lo consigue. Por una o dos veces le parece que ha resuelto el misterio y murmura que malditos nobles, que a él no lo van a engañar, pero se acaba dando cuenta de que se le ha olvidado una línea, de que hay un cruce que no había previsto.

Los círculos que dibuja el niño están cada vez más deformados; ahora parecen tres letras 'c', redondeles sin cerrar. Cabeza, cuerpo y corazón, podrían significar, y el reto consiste en unir los de dos personas.

C C C
C C C

En realidad, hace rato que el niño se ha dado cuenta de que el juego no tiene solución. Aún así, sigue intentando encontrarla, porque sabe que de alguna manera, quizá...

23.6.10

oído en la calle

¡Chorizos, chorizos! Os alimentáis de mi cerebro...
¡Debería encerraros la Seguridad Social!

...gritó la loca del sombrero al aprendiz de escritor.

Y no sabía cuánta razón tenía, porque él no tardó en anotar esa frase en su cuaderno.

12.3.10

madrigueras

De repente, el niño de las gafas es mayor. Tiene un buen trabajo en la capital, dicen en el pueblo. Todos los días viaja por los intestinos de la gran ciudad a esas horas en las que hay más gente por debajo del asfalto que por encima. Mantiene la costumbre de escuchar emisoras musicales, aunque en muchos puntos de su trayecto las ondas de radio no llegan al subsuelo y sólo oye ruido blanco por los auriculares.

A pesar de los días de oficina, recuerda cuando su padre le enseñó a capturar a los topos que se ocultan en las madrigueras.

Hay que dar pisotones fuertes a un metro o así del agujero de entrada, pues ésa es la parte más profunda, haciendo círculos alrededor de él. El animal, ciego, creerá que esa parte de su guarida es la más cercana a la superficie, al notarse más las vibraciones, y correrá hacia el otro extremo, donde podremos capturarlo fácilmente.

En ese momento, el niño empieza a escuchar nítidamente la canción que el transistor, ahora sí, está recibiendo. Como el topo, utiliza esas frecuencias para orientarse, aunque él no se confunde y sí encuentra la salida, huyendo de los cazadores y de las jaulas. O al menos, eso cree.

17.2.10

aire nuestro

[...]
Sigue escribiendo. Recuérdales de dónde vienes: de los ahorcados, de los ejecutados, del campesinado español, del proletariado irredento, de la pobreza insuperable. Recuérdales que vienes del analfabetismo, del hambre y de la enfermedad. Recuérdales que sólo te separa una generación de mí. Eso es lo que tienes que hacer, y lo estás haciendo bien. Recuérdales que eres un revolucionario y que eres comunista y que vas a matarlos a todos. Buenas noches, amor mío.

Manuel Vilas, Aire Nuestro

21.4.09

el intérprete de sueños

Yo me dedico a interpretar sueños -respondió él cuando la chica de la barra le devolvió la pregunta.

Intrigada, dio un sorbo a su gin-tonic, sonrió con los labios que más de la mitad de los que quedaban en el bar habían besado, y le pidió más explicaciones.

Es fácil -prosiguió. Tú me cuentas un sueño que hayas tenido recientemente y yo te digo las motivaciones, que lo han provocado, incluso las ocultas, para que te resulte más fácil corregirlas (si quieres). Si tu vida mejora a partir de mi revelación, cosa que suele ocurrir, acepto un pago.

Con cierto desprecio, ella murmuró que eso no era más que psicoanálisis básico.

Él no se rindió. No exactamente: mis interpretaciones se basan en metáforas literarias, en paseos de biblioteca, en historias olvidadas en estanterías. Conocer a fondo lo que se ha escrito y lo que se sigue escribiendo en esta ciudad me sirve para pulsar las emociones de sus habitantes, pues casi todo lo que se puede sentir ya ha sido escrito en alguna parte. Ayer mismo interpreté un sueño a un encofrador de Móstoles que era una mezcla del segundo acto de una tragedia de Eurípides y un paisaje de Tokio Blues. Puedes intentarlo, quizá así me creas -continuó.

Ella empezó a relatarle que era frecuente que soñara que corría por la playa, que le pesaban las piernas, que había olas, que se borraban dibujos de corazones en la arena. Él abrió los ojos, como hacía siempre, para evitar que ella notara que su mirada se perdía en el espacio, si no en el tiempo, y que mentía, porque todas sus interpretaciones se inspiraban en los escasos cinco meses en que estuvo enamorado y en los que sintió todas las emociones que muchas personas no llegan incluso ni a imaginar, ni a soñar, en toda su vida.

19.1.09

el encargado


The One in Charge (El Encargado) de Sergio Barrejón en Vimeo

Escrito por Nacho Vigalondo y Sergio Barrejón.
Producido por Nahikari Ipiña.
Dirigido por Sergio Barrejón.

5.1.09

na aspereza da vida cotiá, soñar é necesario

[...]
Gutor, Babarón y Trapobana son tres islas que no hay, y están entre Bengala y la isla de Java. Gutor nunca se vio, y no se sabe quién la bautizó, pero a ochenta leguas de Canbetún hay que dar una virada a sureste para pasarla, y los que se ríen de nosotros, los señores pilotos de Arabia, por hacer esta reverencia, no se dan cuenta de que no habrá isla, pero hay el nombre y la erre en que remata éste es rasgada, y podría uno no chocar contra la isla, pero puede embestir contra el nombre, que eso nadie lo niega.

Babarón es como si no la hubiese...

Álvaro Cunqueiro, Cuando el viejo Sinbad vuelva a las islas

1.11.08

aforismo (i)

Sólo se conoce a una persona cuando te ha decepcionado.

(oído por ahí)